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La terminal en Ubuntu: primeros pasos.

Terminal iconEn sus inicios el sistema operativo Linux ni siquiera disponía de un entorno gráfico sobre el que ir ejecutando aplicaciones en las tradicionales ventanas (como es el caso de los sistemas Windows).

Al igual que en los sistemas Unix originales, todas las operaciones se realizaban mediante distintos tipos de shell, también conocidas como consolas o terminales, programas que interpretan la secuencia de comandos y operandos introducidos y actúan en consecuencia.

Hasta la aparición de los entornos gráficos para GNU/Linux, la línea de comandos era la forma más directa de “comunicarse” con el ordenador, de interactuar con el equipo y con sus sistema operativo, ¡y la única!. Esto hizo que durante mucho tiempo se considerara que el manejo de las distribuciones GNU/Linux no era accesible a usuarios poco experimentados.

Actualmente, todas las distribuciones GNU/Linux cuentan con herramientas gráficas para la gran mayoría de los programas y, por tanto, no se hace imprescindible utilizar obligatoriamente la consola o Terminal ni acudir a la línea de comandos para realizar la mayor parte de las tareas que te propongas en el sistema.

Ello ha supuesto un gran avance para que usuarios que, tradicionalmente no se atreverían a utilizar este sistema, se hayan animado a utilizarlo y, en consecuencia, las distribuciones GNU/Linux hayan comenzado a popularizarse.

Ten en cuenta que este origen aún está presente, en gran medida, en el sistema y que los entornos gráficos que puedes apreciar en Linux son sólo una interfaz que facilita y hace mucho más cómodo el acceso a las distintas funciones del sistema operativo de modo que, con unos cuantos clics de ratón, podrás realizar la acción deseada sin tener que escribir nada, pero que, en un segundo plano, están actuando todos esos comandos y operandos (que no necesitas, de momento, conocer) de modo totalmente transparente para ti, sin que ni siquiera te enteres de ello.
terminal2

El usuario administrador.
En GNU/Linux las tareas de administración son desempeñadas por el usuario root (en español, raíz). Los usuarios normales, por razones de seguridad, no tienen este tipo de acceso. Sin embargo, Ubuntu, por defecto, tiene desactivada la cuenta de administrador (root) del sistema para incrementar aún más su seguridad. En su lugar, se concede el acceso administrativo a cada usuario individual. La primera cuenta de usuario que hayas creado en tu sistema durante la instalación (es decir, aquella en la que tecleaste tus datos de usuario) tendrá, de forma predeterminada, privilegios de administración.

De esta manera, siempre que necesites realizar tareas administrativas, de gestión del sistema, de instalación o desinstalación de aplicaciones, de ejecución de aplicaciones que requieran privilegios de administrador, se te solicitará que teclees la contraseña del usuario que creaste en la instalación. El sistema la recordará durante unos 15 minutos (característica diseñada para permitirte realizar varias tareas administrativas sin tener que introducir la contraseña constantemente). Después volverás a ser un usuario normal y corriente para prevenir que determinadas aplicaciones maliciosas dañen el sistema o poder así evitar estropear algo de manera accidental.
 
La consola o Terminal.
Una terminal es algo parecido al Símbolo del sistema de Windows XP. También se llama frecuentemente línea de órdenes, línea de comandos o shell. Trabajar en la línea de comandos no es una tarea ni tan complicada ni tan aburrida como se pudiera pensar. En mi caso, por ejemplo, que me inicié en el uso del ordenador en los tiempos del MS-Dos, no difiere demasiado de lo que realizaba en aquellos tiempos… ¡qué tiempos!.

No necesitas tener conocimientos especiales para saber cómo utilizar la línea de comandos pues, al fin y al cabo, es un programa como cualquier otro. Lo que en realidad hace el sistema es ejecutar un intérprete de comandos o shell que hace lo que su nombre sugiere: interpretar. Leerá los comandos que vayamos escribiendo, localizará la aplicación apropiada en el sistema y ejecutará dicha aplicación siguiendo las instrucciones que le hayamos escrito nosotros.

En ciertas ocasiones, deberás utilizar obligatoriamente la Terminal (si el entorno gráfico falla, por ejemplo, o deseas realizar ajustes de configuración con un mayor control sobre el sistema) y toda la potencia de la consola de comandos. Además, con ella no sólo podrás acceder a todas las aplicaciones X Window, sino también a un montón de programas que aún no cuentan con interfaz gráfica, y a los comandos de Linux. 

Los usuarios más avanzados de GNU/Linux encuentran que resulta mucho más cómodo y rápido trabajar en línea de comandos y lo prefieren a utilizar las correspondientes herramientas gráficas. Y aunque cada vez sea menos usada, resulta muy práctico conocer algo de su manejo básico. Prácticamente cualquier cosa que puedas hacer en modo gráfico la podrás hacer también en modo texto.

En ciertos casos, será preferible que acudas a las aplicaciones gráficas (escuchar un CD de audio, grabar un DVD de datos, ver una película, utilizar un procesador de textos, etc., por ejemplo). Pero habrá muchas situaciones en las que la consola de comandos será mucho más eficaz, potente y ágil para aprovechar las posibilidades de GNU/Linux.

Lo primero que debes hacer es lanzar o abrir la Consola o Terminal. Iniciar la Consola o Terminal en Ubuntu es muy sencillo. Vete al menú Aplicaciones - Accesorios - Terminal. Una nueva ventana aparece en pantalla en la que observarás un simple menú en la parte superior y un espacio en blanco ocupando toda la parte inferior de la ventana, en el que teclearás los comandos.
 

Su apariencia es muy similar a la del intérprete de comandos de los sistemas Windows. Y, en esencia, el principio es el mismo, aunque las posibilidades en el caso de GNU/Linux son mucho mayores. La forma de “moverse” por ella es parecida a la de MS-DOS, y muchos comandos son también muy similares.

Como observas en la captura de pantalla anterior, una vez que has ingresado en el sistema, la Terminal te ofrece en primera instancia el denominado prompt del intérprete de comandos. Se trata de una cadena de texto que indica que la Terminal se encuentra preparada para recibir órdenes:

edisue@edisue-laptop:~$
 
Este prompt, aunque viene configurado por defecto, en el formato que se muestra, es personalizable. Apreciarás el nombre del usuario registrado (en este caso, edisue), y el nombre de la máquina (edisue-laptop) acompañado del directorio en el que estamos situados. Estos últimos caracteres de esta cadena son más especiales de lo que podría pensarse:

* El símbolo ~ representa el directorio personal de trabajo, en este caso /home/edisue.

* El carácter $ indica que el usuario que está en ese momento manejando la consola es un usuario normal del sistema.
* Si el usuario registrado fuera el root, el símbolo sería #, estaríamos entonces ejecutando comandos con privilegios de superusuario. Por esto cuando en cualquier manual o tutorial te digan que teclees una orden tal como #addsuser, significará que esa orden únicamente puede ejecutarse como root.

Algunas consideraciones a la hora de manejar la Consola o Terminal.


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1. Recuerda que en Ubuntu, la primera cuenta de usuario que hayas creado en tu sistema durante la instalación (es decir, aquella en la que tecleaste tus datos de usuario) tendrá, de forma predeterminada, privilegios de administración. En muchas ocasiones en las que teclees alguna orden o comando en la Terminal se te solicitará la contraseña de root, tendrás que teclearla y pulsar Intro.

2. Cuando teclees la contraseña, no te extrañes si no ves nada en pantalla, ni siquiera unos asteriscos, no te preocupes, el sistema está atendiendo a lo que escribes. A esta manera de introducir la contraseña se la conoce como “contraseña sin eco” y es la forma predeterminada de registrarse en una consola.

3. GNU/Linux es un sistema case sensitive, es decir, sensible a mayúsculas y minúsculas. Tienes que escribir los comandos de una forma concreta, no pudiendo sustituir mayúsculas por minúsculas, o viceversa, porque para el sistema operativo son caracteres distintos. Por eso, cuando “copies” comandos debes escribirlos siempre tal y como aparecen.

4. En general, el formato de los comandos será una palabra (o una orden) seguida de sus argumentos.

Los primeros comandos.
No se trata de hacer un m.anual avanzado sobre comandos ni de describir pomenorizadamente todos y cada uno de los comandos disponibles en GNU/Linux, sino de enumerarte aquellos que te serán útiles para mantener tu sistema en forma y que, además, son comúnmente utilizados en muchas de las tareas habituales del sistema y, sobre todo, mostrarte ejemplos de utilización. Si deseas recabar mayor información siempre podrás buscar información sobre cada comando en particular en Internet o acudir a la ayuda que el propio Terminal te ofrece tecleando el comando man seguido del nombre del comando a utilizar.

Los primeros mandatos que vas a utilizar serán aquellos que se refieren a la gestión de los archivos del sistema.

VER DIRECTORIOS: ls
La orden ls (LiSta) muestra el listado de archivos del directorio en el que estás.
Es un comando similar al “dir” de MS-DOS. Al ejecutarlo se muestra el contenido de un directorio. En el caso de la siguiente captura de pantalla, el directorio personal del usuario /home/edisue/. 



En mi carpeta personal se incluyen diferentes archivos baccara.mp3, Unidad_4.pdf… una larga lista de directorios propios Documentos Escritorio, Jclic, PDF…, un enlace a un directorio con permisos de sólo lectura Examples o un archivo comprimido tar, identificados, como ves, por códigos de color.
Como en la inmensa mayoría de comandos disponibles, ls admite ciertos modificadores que permiten ajustar su comportamiento y le ofrece mayores posibilidades.
ls –a

Ofrece información mucho más completa al listar todos los archivos, incluyendo los archivos ocultos



Como ves, la lista de archivos es mucho mayor y apreciarás que incluye los archivos ocultos, esos que en la lista empiezan por un punto.

ls –l

Completísimo listado de archivos en formato largo, con información adicional sobre los archivos, como el tamaño o la fecha de creación de cada archivo.


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